Columna de opinión escrita por: Marcela Díaz Duque, Directora de la  Fundación ORCA.

El 24 de abril se conmemora el día del animal de laboratorio, fecha institucionalizada desde 1979 gracias a la Asociación Internacional contra los Experimentos Dolorosos en los Animales y que busca generar un llamado de atención a nivel mundial acerca de la situación cruenta y dramática de los animales que son utilizados para fines investigativos y desarrollo de nuevos productos en la industria farmacéutica, cosmética, de aseo, entre otras.

Históricamente los animales han sido parte de nuestro consumo, uso, manipulación y abuso; hemos relegado su dignidad profiriéndoles características de objetos sobre los cuales, no tenemos reparo en maltratar de cualquier forma, olvidando que son seres que tienen pensamientos, sentimientos y necesidades como cualquiera de nosotros.

En los laboratorios, so excusa del aprendizaje y los avances, se han podido presenciar crueles aberraciones que son dignas representaciones del más aterrador thriller. Conejos y primates confinados a encierros agobiantes, donde es imposible para ellos la movilidad, expuestos a sustancias tóxicas y corrosivas en aras de demostrar sus efectos en los seres vivos; Ratones inmovilizados a través de químicos que bloquean la transmisión motora de sus nervios; perros sometidos a los efectos nocivos del tabaco y muchas tantas más.

Un caso de gran recordación a nivel mundial fue el de Britches, un macaco que a dos días de nacido fue separado de su madre, suturados y cerrados sus párpados sometiendose a oscuridad obligada, y a ruidos agobiantes en la búsqueda de los efectos para el cerebro, de la carencia visual y los sonidos de gran intensidad acústica. Britches fue rescatado gracias a los ingentes esfuerzos de héroes animalistas que logran arriesgadas arremetidas a estos campos de concentración animal; tras su rescate, Britches, debió ser sometido a una serie de estímulos que le permitieran recuperarse de la neurosis que el maltrato le generó, al igual que los espasmos musculares constantes que presentaba y el estrés generalizado que en su tierna edad lo acorralaba. Su historia logró encumbrar un rumbo diferente y finalmente pudo recuperarse y renacer al interior de su hábitat y con sus congéneres.

Muchos otros animales de este tipo no cuentan con igual suerte y tras una vida condenada a vejámenes y torturas son desechados como objetos inservibles o sometidos a muertes dolorosas.

El Diario Internacional

Las cifras son alarmantes, más de 115 millones de animales se utilizan anualmente alrededor de todo el mundo en experimentación; incluso, existe un subregistro pues algunos animales no son tenidos en cuenta como individuos a la hora de reportar su “uso” caso de ratones, aves, anfibios e invertebrados.

Los Beagles, esos perros simpáticos y juguetones como los conocemos son una de las razas preferidas para experimentación; Según Beagle Freedom Project (BFP) institución que propende por la defensa de estos animales, de los 65000 perros usados en experimentación en USA, el 96% corresponde a la raza; Ellos, son sometidos a situaciones de discapacidad, se les desarrolla distrofia muscular y en otros casos, son usados para la inhalación de tóxicos y el análisis de sus consecuencias.

En 2012, en Europa, hubo un sonoro rescate de cachorros de Beagle de un criadero que los utiliza exclusivamente para experimentación, una de las imágenes rimbombantes fue la de Vita, una de las perritas auxiliadas que se ve pasando de mano en mano de los rescatistas; ella gracias a este rescate pudo lograr una vida feliz al lado de una familia humana. Vita falleció este año, sin embargo ese rescate logró poner en evidencia la muerte de más de 6000 perritos de la raza Beagle a causa de las condiciones infrahumanas en las cuales eran tenidos y logró que los activistas que realizaron este rescate, no fueran condenados. Un triunfo para la causa animalista, y para la conciencia humana.

Los avances científicos y tecnológicos, han evidenciado que hay alternativas que se ciernen como una esperanza para los animales y que debe ser norma, para evitar la permisividad en las industrias del terror. Técnicas in vitro, cultivos celulares y de órganos son el futuro de la experimentación, dejando de lado el uso y abuso de los animales.

En una sociedad que clama por el respeto a la vida, son varios los países que han ido dejando de lado el Holocausto animal: Nueva Zelanda, Israel, Noruega, India, la Unión Europea, entre otros.

En Colombia cursa un proyecto de Ley liderado por el representante Juan Carlos Losada, que busca erradicar la experimentación con animales en la industria cosmética, al igual que implementar el sello libre de crueldad para que los consumidores puedan identificar las empresas que testean en animales y las que generan productos libres de maltrato animal.

La Organización Cruelty free International, se encarga de reconocer aquellas marcas que erradican de sus procesos de investigación, desarrollo y producción el testeo en animales. Existen muchas alternativas en los mercados que se encuentran libres de experimentación, y que conservan la misma calidad de muchas otras industrias. El llamado actual es a no ser cómplice silente en este suplicio animal, a honrar a todos aquellos animales que han dado su vida inocentemente al servicio de la experimentación, situación que a toda vista es moralmente incorrecta, pues éticamente demuestra que atenta contra la vida y la dignidad de seres sintientes como nosotros.

En estas líneas hago un derrotero corto de lo que ha significado la investigación en la vida de los animales y una invitación especial a todos, a consumir productos que no experimenten en animales.

Nota: Rosita fue una Beagle que inició el recorrido de la Fundación ORCA, ella llegó a nuestras manos con discapacidad motora trasera, incontinencia urinaria y con sus cuerdas vocales cercenadas. No tenemos la constancia de lo ocurrido, pero si sabemos que fue una perrita muy temerosa en sus primeros años y socialmente apática. No queremos pensarlo, pero sus antecedentes nos pueden sugerir que fue una de las víctimas de la experimentación. Todo es posible, y sin embargo, hoy, gracias a ella; muchos animales han logrado encontrar un cobijo, una ayuda y por ella podemos llevar su legado a todos ustedes el día de hoy.

¡Gracias Rosita!