Pajariar: no se trata de chismosiar con la vecina, “pajariar” es el nombre coloquial que se le ha designado a la actividad de observar aves silvestres en libertad. 

Sentir que llegas a un lugar cálido donde puedes estar tranquilo después de recorrer miles de kilómetros, sin comer y a la merced de climas extremos, es uno de los mejores regalos para el cuerpo y el alma de cualquier ser vivo.

Esto es lo que viven las especies de aves migratorias que tienen que irse de sus hábitats mientras pasan las temporadas de invierno o sequía. El clima supera las condiciones normales y escasean los alimentos, por eso hasta las aves más viejas migran, así sea en su  último año de vida. 

Medellín, Colombia, y sus alrededores, por su ubicación geográfica, clima tropical y especies de flora, la convierten en el refugio perfecto, principalmente, para algunas aves migratorias que llegan de Norteamérica, y también, como parte de la ruta de más especies que siguen su viaje a otro país del sur. 

Te contamos cuáles son las más llamativas para que estés atento, te deleites con su belleza y las dejes seguir su rumbo en libertad:

Águilas pescadoras 

Águila pescadora (Pandion haliaetus) Créditos: Wilmer Quiceno.

Se pueden ver solitarias en lagos como el del Parque Norte. Si bien, en general, las aves migratorias que nos visitan son insectívoras y se alimentan de mosquitos, mariposas, grillos y otros invertebrados, esta especie tiene una dieta particular, pues como su nombre lo dice, se alimenta principalmente de peces.

Al Valle de Aburrá llegan, principalmente entre octubre y noviembre, especies migratorias boreales, es decir, aves que anidan en Norteamérica, después de recorrer aproximadamente 7 mil kilómetros durante 2 meses. Este recorrido lo hacen sobre la masa continental y no sobre el agua para garantizar lugares donde descansar.

Gavilanes

Aliancho (Buteo platypterus) Créditos: Wilmer Quiceno.

Gavilanes como el aliancho y los de swainson pasan en grupos de miles por encima del Valle de Aburrá cada año en sus viajes de ida y regreso. En ocasiones acompañados, menos visibles, por halcones como el peregrino (Falco peregrinus) y el merlin (Falco columbarius).

A diferencia de la mayoría de aves migratorias que utilizan la región como sitio de refugio y alimentación durante el otoño e invierno, esta pasa por Medellín porque hace parte de su ruta hacia el sur, al igual que otras aves rapaces.

  • Hogar de estas aves cuando aterrizan en Medellín: cerro El Volador, cerro Nutibara, La Asomadera, Jardín Botánico, Parque Aví, Parque Norte, Bosques de las partes altas del Valle de Aburrá y Universidades con amplias zonas verdes como la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional.

Reinitas

Reinita cabeciamarilla (Setophaga fusca) Créditos: Mary Torres.

También nos visitan varias reinitas, que a diferencia de los gavilanes, no solo vienen de paso, sino que se quedan durante meses antes de regresar a Norteamérica.

Entre estas especies migratorias de reinitas se encuentran varias del género Setophaga, como la reinita amarilla (Setophaga petechia)  que es común en zonas urbanas; y las reinitas cabeci amarilla y del Canadá (Cardellina canadensis) comunes en zonas rurales y bosques.

  • En Antioquia hay aproximadamente 900 especies de aves registradas, 320 en el Valle de Aburrá. 50 son consideradas migratorias de largo alcance, sin contar varias especies que hacen migraciones locales, como algunos chupaflores (Trochilidae), tangaras (Thraupidae) y otras aves que se alimentan con flores y frutos que salen en estaciones específicas.  

Cardenales

Piranga (Piranga rubra) Créditos: Wilmer Quiceno.

Así como las reinitas, cardenales como las pirangas (Piranga rubra)  y los degollados se quedan durante meses en la ciudad antes de regresar a Norteamérica, esperando que la temporada invernal pase.

Los degollados, tienen este nombre común por su aspecto en el cuello, que parece una mancha de sangre que se derrama. 

Como ya sabemos, la mayoría de aves migratorias que nos visitan son insectívoras, pero también se encuentran algunas especies frugívoras o granívoras, como los cardenales.

Finalmente, para destacar, tenemos especies migratorias que suelen ser frecuentes pero no muy vistosas, como el sirirí viajero (Tyrannus tyrannus) que puede verse en grupos de varios individuos en el cerro el Volador, y el pibí boreal (Contopus cooperi), cuya elegancia al forrajear (buscar comida) se evidencia cuando caza insectos desde ramas altas usualmente desprovistas de hojas. 

  • La partida de las aves migratorias desde el Valle de Aburrá suele ser menos predecible y vistosa, ya que hay especies e incluso individuos dentro de la misma especie, que parten primero que otras, dependiendo de la zona donde anidan, si son hembras o machos, o sin son aves jóvenes o no. Usualmente, las fechas de partida se presentan entre marzo y principios de mayo.

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Día Mundial de las Aves Migratorias

El Día Mundial de las Aves Migratorias se celebra dos veces al año, en 2019 corresponde al 11 de mayo y el 12 de octubre, para concienciar a la población sobre la conservación de las aves migratorias y sus hábitats, sensibilizar sobre las amenazas a las que se enfrentan y su importancia ecológica.

En 2019 la campaña se centra en proteger a las aves de las agresiones que sufren por la presencia de plásticos en sus hábitats, bajo el lema: “Protege las aves. Haz algo práctico contra la contaminación por plásticos”. Más información: Word Migratory Bird Day.