Estancio no era capaz de sobrellevar el peso de la calle. Tenía la carga del abandono y la incapacidad de responder por sí mismo. Como no hablaba, las personas a su alrededor contaban historias para explicar su pasado: ¿quién era?, ¿de dónde venía?, ¿por qué había perdido peso?, ¿por qué estaba solo?

Caminaba por las calles del barrio Las Estancias, Medellín (Colombia), en un constante retorno. Para no sentirse solo frecuentaba la Casa de Cultura Las Estancias. Su presencia se hizo cotidiana y como un acuerdo tácito, permanecía junto a las personas que llegaban allí.

Los niños y niñas empezaron a preguntarse por él: ¿tenía una vivienda?, ¿alguna vez tuvo una?, ¿a qué hora comía, dormía y jugaba? Su llegada no era una casualidad absoluta pero coincidió con la llegada de instrumentos musicales a la Casa.

Casa de Cultura Las Estancias

La Casa de Cultura Las Estancias sobresale sobre una calle pendiente de la comuna 8 de Medellín. Está ubicada en Villa Hermosa, en la zona centro oriental de la ciudad, donde funcionó hasta el año 1972 la cárcel de hombres La Ladera. La Casa abrió sus puertas a la comunidad el 14 de febrero de 2017. Sus espacios, que albergaron en el pasado armas de fuego de grupos al margen de ley, hoy son habitados por movimientos artísticos y culturales.

La Red de Artes Visuales llegó a la Casa de Cultura Las Estancias en abril del 2017, con la intención de fortalecer la formación ciudadana de los niños, niñas y jóvenes participantes del proyecto, por medio de actividades mediadas por el arte.

Laura es una de las participantes y asiste a la Red desde entonces. Tiene 7 años y la inocencia intacta de la vida pasada de Estancio. Ella junto a sus compañeros que asisten  a la Red construyeron una Caja de los Recuerdos. Allí depositan todas las experiencias que les genera participar en este proyecto. Estancio es una de sus experiencias y está depositado en la caja en forma de dibujo. Laura delineó su silueta y luego la rellenó de color café. Junto a él dibujó una casa, una cama y también comida.

(Lee tambiénCon una cometa Alisson recuerda a sus animales que están en el cielo).
Laura desconoce que meses atrás Estancio estaba sin casa, sin comida y en un estado severo de desnutrición. Llegó a la Casa de Cultura bajo el sonido de violines y chelos de la Red de Escuelas de Música, la primera Red en habitar la Casa, antes de la llegada de la Red de Artes Visuales. La música fue su amiga y el mensaje que escuchaba todos los días.

El director de la Escuela y sus estudiantes se percataron de la presencia de Estancio. Lo llevaron al veterinario y le dieron los cuidados necesarios para que pudiera llevar una vida tranquila y feliz. Superó la etapa de desnutrición y se convirtió en la compañía de todos aquellos que frecuentan el lugar.

Desde entonces este integrante, al que pusieron por nombre Estancio en honor a la Casa de Cultura Las Estancias, tiene un hogar, participa activamente de todas las actividades programadas desde la Casa, acompaña al guarda de seguridad, al gestor cultural, a los participantes de las Redes y a todos aquellos que transitan el sector.

A Laura la hace feliz la presencia de Estancio. Le agrada que él viva en la Casa de Cultura y le gusta verlo caminar por los mismos espacios que ella. “Los adultos de la Casa de Cultura le dan casa y comida, mis compañeros de la Red y yo le damos amor…Todos le damos amor”, dice Laura.

Este 2017 en la Red de Artes Visuales estamos hablando de ciudadanía. Los participantes reflexionan sobre cuáles son sus necesidades básicas y cómo se pueden organizar para resolverlas. Deseamos que los niños, niñas y jóvenes de la ciudad identifiquen sus habilidades para crear, transformar o conservar aquello que les rodea y que les permite vivir mejor. Durante la fase de necesidades básicas los participantes de la Red hablaron de lo que ellos consideran indispensable para sobrevivir: alimentación, vivienda, agua, árboles, familia y amor, siendo este último el más mencionado.