18 de agosto de 2017. El Oasis, barrio Moravia, Medellín – Colombia. Un incendio consumió cerca de 8.000 metros cuadrados, lo que dejó a más de 1.100 personas damnificadas. El censo, quizá, nunca tuvo en cuenta a las mascotas, pero entre las cientos o miles que pudo afectar a la conflagración estaba Sabrina, una gata carey que nadie reclamó luego del siniestro. Las prioridades cambian para quienes tienen que vivir una tragedia, y entre ellas no estaba la peluda.

Fundación D’ Pelos, dedicada al rescate de felinos y caninos en estado de calle en Medellín, fue el ángel guardián de Sabrina. Así como ella, otros peludos como Maxi, gato al que encontraron con una herida en el cuello por estar amarrado día y noche a una cuerda, son salvados por este grupo de voluntarios de una vida sin mayor asomo de felicidad.

Ahora, la pregunta de siempre: ¿cómo hacen las fundaciones para sobrevivir y poder contarle al mundo acciones tan maravillosas como el rescate de una gata carey en medio de un incendio que conmocionó a un país entero? Las respuestas de siempre: voluntarios, donaciones, padrinos y el amor incansable de decenas de personas por los animales.

Sin embargo, Johana Vélez, voluntaria de la Fundación, sabía que esta noble labor debía dar un paso más allá y ser sostenible. Por eso unió dos pasiones y, al mejor estilo de Europa, creó un café en Medellín en el que las personas pueden saborearse el mejor ‘tinto’, mientras acarician y se enamoran de felinos como Sabrina: El Catfesito.

Corazón con sabor a café es el lema de este espacio ubicado en el barrio Manila, al sur de la ciudad. Allí los gatos esperan encontrarse con un humano que les robe el corazón, porque Johana cree que en este lugar son ellos los que escogen a las personas, no al contrario. ¿Qué quiere decir esto? Que ellos están ahí, más que para ser peinados y consentidos (aunque también), para ser adoptados y con ello dar paso a nuevos gatos que requieran ser rescatados.

Así, quien quiera irse a tomar un café de municipios colombianos como Pácora, Tapartó, Carolina del Príncipe o Santa Rosa de Osos, puede, a su vez, iniciar el primer paso de una adopción que, en este caso, seguramente será un gato adulto. Según Johana, las personas prefieren cachorros, pero ella recomienda adoptar un gato de más edad, pues tienen ya definida una personalidad y esto facilita saber cómo atenerse al peludo.

El Catfesito apoya pequeños caficultores y, a su vez, tiene el propósito de fomentar la cultura de consumo de café de calidad en Colombia, país tradicionalmente productor. ¿Qué se espera al final? Que los jóvenes vean como una opción de vida la producción de café y a su vez se eleve el consumo del grano.

Sobre la adopción en El Catfesito

A la hora de rescatar gatos, la Fundación tiene prioridad con gatas en estado de gestación y gatos en condiciones de abandono y calle. Esta labor es dispendiosa y costosa, pues incluye, además, pruebas, desparasitaciones y algo invaluable: tiempo.

Es así como quien quiera adoptar un gato con ellos debe cumplir un proceso fácil pero riguroso: formulario y entrevista. Por ejemplo, las familias se deben comprometer con la instalación de mallas y estar siempre dispuestas a informar sobre el avance de la mascota. El esfuerzo y el amor que entregan para que los peludos sean felices así lo amerita.

¿Pensando en adoptar gato? Tomarse un café en el El Catfesito puede ser el primer paso, en familia, para dar entrada a un nuevo integrante que llegará para cambiarlo todo con una única misión: hacer más feliz la vida.

¡Salud!