Bueno, no está de moda, pero somos nosotros quienes queremos imponerla, valga la aclaración. Ya verán, cuando tengan su propia gata carey nos darán la razón.

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Tienen un patrón de color que se les da muy bien para el camuflaje y combinan perfectamente con cualquier mueble o cortina.

Una foto publicada por BOTTLEOFJO (@bottleofjo) el

Según dicen, tener consigo una gata carey ayuda para eso de la buena suerte. No habrá mal de ojo que valga si tenemos a una de ellas en casa.

Una foto publicada por jb (@kiwaccio001) el

Si eres de los que sufre porque al salir a la calle encuentras a alguien con tu misma camiseta, no te preocuparás por tu gata carey, pues la distribución de color en estas pequeñas es irrepetible.

Una foto publicada por Cheli Melisa Llano Marín (@chelimelisa) el

¡Qué elegancia la de Francia! O bueno, las de las carey, que con sus tres colores sin manchas diferenciadas (naranja, negro y blanco) engalanan cualquier apartamento o casa.

Una foto publicada por Jen* (@jenstrydom) el

Estas no son cualquier gato por ahí sin gracia alguna, son una rareza de la genética gracias a la cual siempre serán hembras. Bueno, muy rara vez puede haber un macho con este patrón de color, pero estamos ante un caso verídico de #GirlPower.

Una foto publicada por Kayleigh Harris (@kayjharris) el

Son unas mamacitas, unas cositas hermosas, que serán la envidia de los vecinos. Todos querrán una, pero ninguna será tan linda como tu gata carey.

Una foto publicada por Zuzu (@theyungzu) el

Ni mucho que queme al santo ni tan poquito que no lo alumbre: las carey son tan amorosas como quieran serlo, pero a su vez son independientes y enigmáticas.

Una foto publicada por carlosju777 (@carlosju777) el

Vean pues, pa’ que le cuenten a la visita, las carey tienen leyenda propia: algo así como que un día el Sol le dijo a la Luna que la cubriera un rato ahí en el cielo, que no se demoraba. Él, curioso, se fue por el mundo disfrazado de gata negra. Pero esa Luna se fue yendo así como quien no quiere la cosa y no le avisó al Sol. Este salió corriendo a ocupar su lugar y dejó sobre esa gata negra los rastros de sus rayos.

Una foto publicada por @debbie_and_kevin el

Para qué echar más carreta: son unas joyas inigualables de la naturaleza que harán que tu Instagram se vea mucho más lindo y aumentes en número de seguidores. Date la oportunidad 🙂

 

Más gatas carey

A través de nuestro correo electrónico animallarevista@gmail.com, Helena Ayala nos envió fotografías de Lobita, su gata carey.

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Alejandra Isaza también nos hizo llegar evidencia de su amor por las gatas carey. Ella es Nala.

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Rosario Calvo nos envió una foto de su carey llamada Negrita. Por la edad tiene visión baja, pero muy buen sentido del olfato. Según su humana es un poco neurótica.

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Carlos Calvo nos comparte una fotografía de Dora, la cual fue encontrada deshidratada y llena de pulgas. Y mírenla ahora:

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Por su parte, Diana Marino nos presenta a La Juana, una carey que es toda una bailarina.

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Ana María Martínez nos envió esta foto de Mía, su gatica recién adoptada. Una excusa para que conozcamos a una de las compañeras directas de las carey: las calicó.

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Nina en la gata consentida de Ana Catalina Zambrano.

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Una nueva integrante a esta colección: Manchy. Nos la envío Rosa Díaz.

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