Tiramisú ya había sido protagonista en Animal La Revista. Era un gato en situación de calle que fue encontrado en Sabaneta, Colombia, bajo la crueldad y malos tratos de unos niños. Parecía ser un gato callejero como todos, pero no era así, pues antes había tenido un hogar, allí donde fue amado por su papá humano que lo cuidó y respetó.

Pero su responsable murió y el gato se enfrentó al abandono de sus otros familiares. Después de viejo conoció la calle y se enfrentó a los riesgos que ella representa, entre ellos las enfermedades.

Fue acogido por Fundación Orca y luego de muchos meses fue adoptado. Sin embargo, al poco tiempo murió, eso sí, bajo un hogar maravilloso que hizo felices sus últimos días.

Recordamos a Tiramisú porque su historia parece repetirse una y otra vez con avisos como “Esta perrita busca hogar. Su mamá humana de 35 años murió y ahora busca un hogar que la quiera por siempre”.

¿Has pensado en esta situación? Si llegas a faltar: ¿con quién se quedarán tus peludos? Uno, dos o tres… ¿quién los cobijará y dará el cariño si llegas a morir?

La muerte es una conversación difícil de abordar, pero necesaria, pues ante la partida del responsable de los animales estos quedan desprotegidos y a la espera de lo que los familiares quieran o puedan hacer con ellos. Así, quedan pendiente asuntos como quién quedará a cargo de su manutención y si pueden o no quedar juntos.

¿Tienes un seguro que puedas dejar a alguien que los cuide?, ¿en tu casa están preparados para asumir la responsabilidad monetaria si esto llega a suceder? Esta es, entonces, una conversación que debes tener y dejar lista ante cualquier eventualidad.

Más que el cuidado: el luto de las mascotas

Es tan importante esta conversación, que el primer cuidado necesario para las mascotas sucede inmediatamente mueren sus humanos tenedores, ¿por qué? Como lo recoge El Club de las Mascotas, estas también tienen episodios de tristeza y depresión luego de la partida de un ser querido.

En los perros, por ejemplo, sucede el Síndrome de hiperapego, que no es más que la ansiedad por la separación con su amo. Esto se traduce en inapetencia, angustia, ansiedad, aullidos, ladridos y el llamado comportamiento ‘velcro’, cuando los peludos persiguen por todos lados a sus dueños.

Es ahí cuando el humano responsable que elijas deberá acompañar al o los peludos, quien deberá tomar medidas como darle el alimento que más les guste, estar mucho tiempo con ellos, jugar y pasear, permitirles estar donde estaban normalmente sus humanos y, por supuesto, darles mucho, pero mucho amor.

¿Ya conoces esa persona? Abre la conversación y deja garantizado el bienestar de tus mascotas ante la posibilidad de tu muerte.