Era blanquito y crespito, así lo describe Alisson “y cada vez que abríamos la puerta se escapaba para la calle”, agrega. Su nombre era Pulgoso y fue su primera mascota.

Alison tiene 7 años, un gato llamado Tomy, la tranquilidad para hablar de sus mascotas fallecidas y una cometa en donde las pintó a todas. También tiene la alegría y la inocencia intacta de los recuerdos en donde todavía las puede ver.

A los 4 años tuvo su primera mascota y después de esa vinieron 5 más. Canela, fue la yegua que la reanimó después de la profunda tristeza que le dejó Pulgoso: “él no mordía, solo ladraba y cuando ladraba mucho era porque lo estaban molestando las pulgas. Yo lo quiero todavía pero él murió porque le gustaba mucho la calle”, dice.

El día que murió, Pulgoso corrió tan rápido que no lo pudieron detener. La abuela olvidó cerrar la puerta que da a la calle, así que no hubo obstáculo que le impidiera salir. Iba con tanto afán que no alcanzó a escapar del carro que lo atropelló y terminó con su vida.

-¿Y Canela?
-Canela era café clarita…morenita. Yo montaba en ella todos los fines de semana, éramos las mejores amigas.
-¿Ya no?
-No. Porque murió y es muy difícil seguir siendo amiga de alguien cuando se muere.

Alisson vive con su mamá en Pedregal, comuna 6 de Medellín, al noroccidente de la ciudad. Desde niña mostró interés por el helado de chocolate, el color rosado y por supuesto, por los animales. Sus preferidos son los perros y los gatos.

Después de Canela, llegó Muñeca y Soñadora. “A Muñeca un día le dolía la pancita, entonces la llevamos al veterinario y él dijo que no estaba bien. La pusieron en un trapito, ella se cerró los ojos y se quedó dormidita”, cuenta Alisson.

Muñeca murió a causa de un veneno para insectos que se aplicó en el piso de la casa de Alisson.

(Lee también: Carta a Lucio, mi bola de pelos grises que se fue antes de tiempo).


En la Red de Artes Visuales de Medellín cada niño es un universo

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Hace 5 meses Alisson asiste a la Red de Artes Visuales, un programa de Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín que ofrece laboratorios creativos para niños, niñas y jóvenes de 7 a 18 años en las comunas y los corregimientos de la ciudad.

 Durante los laboratorios los participantes pueden imaginar, crear y construir la realidad a través de sus propias ideas, al desarrollar proyectos que mezclan arte, arquitectura, danza, música, gastronomía, tecnología, ecología, física, diseño, fotografía y otras áreas del conocimiento.

La metodología pedagógica que se utiliza en la Red de Artes Visuales pretende que los participantes transformen lo material, se transformen ellos y finalmente sean conscientes de su poder de transformar su entorno.

En uno de los laboratorios realizado en la Biblioteca Tren de Papel los participantes hicieron cometas. Cada niño eligió la forma de decorar la suya. Alisson pintó en ella una yegua, dos perros y un gato, “mis animales que han muerto, así los recuerdo”.

Actualmente Alisson tiene como mascota a un gato llamado Tony. Lo recogió de la calle y desde entonces lo cuida.

-Tony es tímido y se esconde debajo del mueble o de la lámpara. A mi primo le gustaba lanzarlo contra la pared para que volara.
-¿Y volaba?
-No, porque mi gato ni siquiera sabía la idea. Solo se aporreaba la cabeza y las paticas.

“Le dije a mi primo que a los animales hay que contarles nuestras ideas para no lastimarlos”.

Texto original: Rosa María Pérez Rivas.