¡Lo máximo!, adoptaste un gato. Estás tomándole fotos como loco, te hace reír todo el tiempo y se volvió el consentido de la familia. Pero créeme, por más que se amen tú y tu felino, la compañía de su misma especie es vital, por eso con los gatos es mejor que sean de a dos.

Basta con ver las camadas de gatitos recién nacidos para entender que su vida es más feliz al lado de otro minino. Comparten juegos, sueño y acicaladas, y al mantenerse más activos su salud también se ve favorecida.

Pero, cuando se trata de juntar dos gatos por primera vez, las cosas no son fáciles, pero tampoco imposibles.

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Son territoriales, no pretendas que sea amor a primera vista

El gato que reina en el hogar se cree dueño de todo… Zonas de juego, muebles, camas y hasta de ti, por eso, cual niño celoso, no va a querer compartir de entrada. Es ahí donde tu papel es clave, y socializarlos adecuadamente es el reto que traerá felicidad a todos en el hogar.

1. El olor es lo más invasivo

El olfato de un gato es hasta 14 veces más desarrollado que el humano, y los olores que trae el nuevo felino no le agradarán al anfitrión; por eso, antes del contacto visual, deja que se acostumbre a su olor e incluso a su sonido, porque la audición felina también es mucho más desarrollada que la humana.

Pon el nuevo minino en una habitación cerrada con algunos juguetes, y deja que tu gato recorra normalmente el resto de la casa… casi siempre pasará horas como perro guardián mirando bajo la puerta donde está el nuevo. Puede gruñir, pero déjalo, es parte del proceso.

Después de un rato (una o dos horas) intercambia a los gatos, encierra al primer gato en la misma habitación y con los mismos juguetes que había dentro y deja que el nuevo recorra la casa. Puede que lo veas un poco tímido, pero hace parte de su proceso de adaptación.

Por lo menos el primer día, limítate a este proceso, sin contacto visual.

No olvides que este es un cambio no solo para tu primer gato, sino también para el que llega. Muchas veces puede esconderse bajo las camas o mesas, pero no lo presiones para salir, mejor háblale con amor, llévale una galleta, y deja que él mismo vaya adaptándose.

2. Ya se olieron, ahora que se vean

Puedes intentar poner una barrera, sea un ventanal, una malla… algo te inventarás. Así seguirán oliéndose y escuchándose, pero empezarán además a reconocerse. Seguro gruñirán, pero tú solo debes estar pendiente, como aún no hay contacto físico no hay peligro. Déjalos que se miren, puede incluso que después de un rato se ignoren.

socializacion-gatos-animal-la-revista-felinos-dos-Ten en cuenta que para recibir a tu nuevo gato es importante tener más juguetes y disponer, en lo posible, de nuevos espacios para ellos. Cunas y repisas son buenas opciones que no implican inversiones elevadas.

(Lee también: Soldado avisado… Lo que debes tener antes de adoptar un gato

3. La prueba de fuego, frente a frente

En este punto tendrás que multiplicar la atención y la paciencia. Ponlos en el mismo espacio, así tendrán contacto directo. Seguro manotearán y tratarán de pegarse en la cabeza, y es en ese punto cuando deberás tener listo un spray con agua para regañar a cualquiera de los dos que lo haga. Recuerda que a los gatos jamás es recomendable educarlos con golpes, ni siquiera suaves.

Déjalos que  se observen por un rato, hasta que se peguen un poco, pero solo un poco. Si ves que la situación se está saliendo de control encierra al nuevo en la habitación y deja pasar un tiempo para que vuelva la calma.

Vuelve a encontrarlos cuando lo creas conveniente, y cuando tengas el tiempo de estar pendiente de lo que pasa. Si vives con otra persona, ensaya cargando tu uno, y la otra persona el otro gato, los acarician y miman, y después intercambian felinos. Así los mininos sentirán que no están perdiendo el amor de sus amos. Si vives solo, carga uno y después al otro.

Hay lugares y objetos que despiertan más celos, eso lo irás notando, y debes darle tiempo al primer gato de aceptar compartir sus lugares favoritos: un sofá, una cuna, un gimnasio… Mientras eso pasa pueden compartir otras zonas más neutras.

Cuando veas avances en el proceso puedes premiarlos con galletas o golosinas para gatos, incluso poner atún o carnes húmedas en el mismo plato para que compartan comida, y así lentamente, cuando menos lo piensas, estarán dando vueltas por toda la casa y durmiendo apechichados.

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Si pasas mucho tiempo fuera de casa y tu actual gato es activo son razones adicionales para considerar darle una compañía. Eso sí, no olvides una prueba de Sida –  Leucemia previa. 

Socializar gatos es un proceso de ensayo – error, no hay una fórmula única y definitiva. Toma estos consejos y adáptalos según tu tiempo y resultados. Hay gatos que en se aman en cuestión de horas, con otros puede tomar un par de semanas. ¡No te rindas al primer gruñido!

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