Quizá muchos sean demasiado jóvenes para recordarlo, pero la presidencia número 42 de Estados Unidos, precedida por Bill Clinton, tuvo una estrella indiscutible que no se apellida Lewisky. Se trataba de Socks (Calcetines), el gato consentido de la familia presidencial.

Murió el 20 de febrero de 2009 y, a partir de entonces y en su honor, cada año se celebra este día el #DíaInternacionaldelGato. (Bueno, uno de tantos días del gato, que son muchos).

¿Recodamos juntos a este peludo? Aquí 10 datos sobre el gato más famoso que haya pisado la Casa Blanca.

 

  1. ¿Por qué se llamaba ‘Calcetines’? Debido a las manchas de color blanco que tenía en las patas, las cuales parecían unas medias.

 

  1. ¿Cuándo fue adoptado? Bill y Hillary Clinton lo hicieron parte de su familia en 1991. Por aquel entonces el futuro mandatario de los estadounidenses era gobernador de Arkansas.

 

  1. Pero según cuenta la historia, fue Chelsea, la hija de Bill y Hillary quien tomó la decisión. Tal parece que el gato apareció en su clase de piano y ella se enamoró a primera vista.

 

  1. Dos años después, cuando llegó a la Casa Blanca con su familia, comenzó a hacerse protagonista de los medios, bien sea porque aparecía en fotos paparazzi del presidente o porque, de repente, se tomaba las ruedas de prensa.

 

  1. Bill era uno de los encargados de sus paseos matutinos. Para que no se escapara, el mandatario utilizaba una correa.

 

  1. ¿Y tuvo enemigos? Todo era color de rosa hasta que los Clinton adoptaron un perro: Buddy. A partir de ese momento fue su eterno rival.

 

  1. De todas formas, su popularidad no se frenó, todo lo contrario, Socks también participaba de los eventos presidenciales como la caza de huevos de Pascua o las visitas a hospitales.

 

  1. ¿Y saben qué? Junto a Buddy se tomó Internet y fue el guía oficial para los niños que visitaban el sitio web de la Casa Blanca.

 

  1. Los Clinton dejaron la residencia oficial en 2001 y Socks y Buddy debían ser separados. Fue así como Betty Currie, la secretaria personal del expresidente estadounidense, lo adoptó.

 

 

  1. Siete años después, cuando él ya había ajustado 20 años de estar jugando y dando lidia, fue diagnosticado con cáncer de mandíbula y, por su bienestar, fue sacrificado. Así, dos décadas fueron suficientes para inscribirlo en los anaqueles de la historia gatuna como uno de los mininos más influyentes de todos los tiempos.

Fuentes:  milenio.com, tn.com.artelam.com.ar