¿Por qué instalar mallas para gatos? La historia de Tango, en voz de su amiga humana, te dará todas las respuestas. No lo pienses más. 

Eran las 5:50 de la mañana del 10 de agosto de 2016, mi gato Tango no aparecía por ninguna parte, mi madre y yo lo llamábamos moviendo su comida:

  • Tango, ¿dónde estás?, Tango, Tango, Tingo Tango, Tanguito.

Pero no venía y eso era un poco extraño…

  • Eee, ¿dónde se metería este gato?, decía mi madre.

Él es de los que se mete debajo de las camas y se queda en el rincón más oscuro, así que no me preocupé en ese instante.

  • Mami, debe estar debajo de una cama, ahorita lo encuentras. Chao.

Y salí para el trabajo a una hora y cuarto de Medellín, en Cornare, ubicado en El Santuario.

Ese día tenía una jornada especial, iba con todos mis compañeros del Área de comunicaciones para Alejandría a conocer la sede de Cornare en este municipio del Oriente antioqueño, así que iba a llegar tarde a la casa, seguro de noche.

Me quedé tranquila y seguí con mi día común y corriente. Pero al regresar, a las 7:00 p.m. más o menos, recibí una llamada de mi padre diciéndome que Tango tenía leucemia, yo me puse a llorar en el bus en el que venía con mi jefe. Mi papá seguía diciéndome cosas que ya no recuerdo. Estaba sorprendida y triste con esa noticia pues hacía un año se había muerto mi primera gata con esa enfermedad, así que fue un golpe que no esperaba recibir en ese momento.

Me puse a pensar y se me hizo raro que mi papá me llamara para darme esa noticia, así que lo llamé y le pregunté cómo se había dado cuenta de que tenía leucemia… Ahí empezó mi quebranto en lágrimas. Tango estaba en la Clínica El Poblado porque se había caído del noveno piso. Allá estaban evaluando en qué momento podría operarse. Era un miércoles y allí se quedó en reposo hasta el sábado, día en que le operaron su pierna izquierda trasera por fractura. Solo eso le dio, fue un milagro que no se lastimara algún órgano importante.

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Lo que seguía…

Hermoso <3

Tango estuvo con tornillos hasta octubre y luego empezaron las curaciones en los huecos que le estaban terminando de sanar. Estaba cojo, seguía cojo, no mejoraba, lo llevé a una veterinaria más cercana a mi casa, allí le hicieron una radiografía y decidieron darle antibióticos porque tenía una infección en la patica.

Hicimos el tratamiento por un mes, desde mediados de noviembre a mediados de diciembre. Según ellos la infección continuaba y no sabían qué más hacer, así que muy tranquilos me dijeron que lo volviera a llevar a la Clínica El Poblado.

Preocupada, volví allí y me recibieron con soluciones: sí había complicaciones, pero eran tratables por medio de medicamentos que le subieran las defensas para que fuera capaz de enfrentar la infección en la patica fracturada.

Este tratamiento duró un mes y luego se le hizo una radiografía para ver cómo había evolucionado. Satisfactoriamente la infección se había ido, pero el ortopedista me recomendó hacerle terapias para que se aliviara su dolor porque aún seguía cojeando. Le hicieron 2 terapias a la semana durante un mes pero al tocarlo todavía le duele. Lo importante es que se fortaleció su callo óseo, según dice la veterinaria terapeuta, y así Tango podrá caminar más seguro pero seguirá cojo. El jueves es la revisión nuevamente con el ortopedista. Esperemos haya evolucionado, aunque todo lo dirá la radiografía.

No importa si Tango sigue cojo o no, lo importante es que está con vida y nos sigue acompañando todos los días, juega con las bolitas, salta, se monta a las camas, a las cajoneras. Ahora la habitación del que se cayó tiene malla, fue un error no ponerla y dejar la ventana abierta unos 5cm, porque era probable que él se fuera a montar en el mueble, tal como lo hizo y por lo cual no pudimos encontrarlo aquel día de agosto. Mi madre siguió buscándolo y al asomarse por la ventana lo vio tirado, no fue capaz de ir por él, le tocó a mi padre cogerlo entre brazos y llevarlo rápidamente a la veterinaria que ya ustedes conocen.

Así que si tienen gatos, no importa el piso en el que vivan, asegúrense de poner malla en todas las ventanas, ellos no tienen 7 vidas como se dice popularmente. Esta vez se salvó Tango, pero no sucede en todas las ocasiones. Cuiden sus mascotas, ofrézcanle un espacio seguro y ámenlos mucho.

Texto escrito por: Laura Escobar Delgado.