Por: Martha Cecilia Sepúlveda

Hola, soy Jolene, una perrita criolla y en el tiempo de los humanos tengo un año de edad. La verdad tuve 4 hogares en un corto tiempo, no me lo van a creer, pero desde que nací empecé a ir de familia en familia y todos los humanos me ponían un nombre diferente.

No se imaginan las aventuras que he tenido en mi corta vida, después de rodar mis tres primeros meses de nacida por las calles, llegué a este hogar de humanos en el cual me acogieron con mucho amor, pero yo, como todo niño, he hecho unas travesuras terribles, ¡lo acepto!

Recién llegué a mi casa actual, me dejaron sola porque todos tenían que realizar sus quehaceres por fuera, y como le temo a la soledad empecé a hacer de las mías: bajé del lavadero un detergente líquido y lo derramé por todo el piso, este quedó muy resbaloso y como podrán imaginar ni yo misma era capaz de caminar, me broté todo el cuerpo y ¡pum! directo al veterinario. Pero no contenta con esto, me comí 18 rollos de papel higiénico, bueno… no me los comí, los destruí y en mi casa parecía que hubiese pasado un huracán.

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Ahora bien, les cuento que aparte de mis travesuras, me encanta correr como una gacela, por eso mis paseos deben ser en campo abierto, además creo tener genes parecidos a los de los pastor collie. Soy feliz corriendo y corriendo, por eso me creo una antílope y a mi familia humana le encanta.

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Soy una niña muy, pero muy tierna, me gusta que me acaricien y mimen, así mismo devuelvo mucho amor a todas las personas que me rodean, si bien a veces pienso que hasta exagero.

He hecho tantas, pero tantas travesuras que estoy pensando en ponerme un poquito seria, bueno, solo un poquito nada más; vivo muy contenta con esta familia de humanos, porque me quieren mucho y me soportan todas las pilatunas que hago, aunque yo también los quiero mucho a ellos.

Tengo dos primos gatos pero viven en otra ciudad, y la verdad no es que nos la llevemos muy bien, claro, por culpa de ellos porque vinieron a mi casa y no quisieron hacer amistad conmigo, aunque yo moría por jugar con ellos, en fin, algún día me aceptarán.

Esta es solo una pequeña historia de mi corta vida, aunque para todo lo que he hecho, se hace un poco larga… en una nueva oportunidad les contaré más travesuras, ve, aventuras.

Si quieres escribir la historia de tu mascota, así como la de Jolene, puedes escribirnos al correo electrónico animallarevista@gmail.com. 

🙂