En estos tiempos de coronavirus y aislamiento obligatorio, la vida me ha reafirmado por qué nos elegimos algún día y me ha dado razones de sobra para seguirlos amando y en nombre de ellos protegiendo a todas las demás especies. Algunas reflexiones sobre lo que es vivir con 5 gatos.

La historia

Morgan llegó primero, conquistó con su manchita negra que cubre la oreja y parte del ojo derecho; él vino con su hermanita Carlota, quien ya no está con nosotros pero sigue ocupando nuestros corazones.

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Mientras Morgan y Carlota crecían apareció en la calles Greta, una concha de carey que con su mirada nos pedía ayuda. Ya habíamos decidido que Greta iba a hacer parte de la familia, pero al rescatarla vimos que estaba a punto de tener bebés, por eso buscamos un lugar seguro para ese proceso. La Fundación Orca cuidó de Greta y sus 4 bebés mientras todos encontraban lindos hogares.

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Congo, un mono gigante que fácilmente pudo inspirar la serie Garfield, es uno de los hijos de Greta y nació con un problema en su hígado, lo que hizo que los adoptantes no se la jugaran por él. Con Greta en casa y la ausencia de Carlota, asumí que había espacio para este pequeño gigante.

Meses después, adaptados los 3 gatos en el apartamento, cada uno con sus rincones para la soledad y sus espacios comunes, la vida nos puso a Van Gogh. Un 23 de diciembre, enredado en un costal, lastimado, y con menos de un mes de nacido se cruzó en el camino este negro que llegó a revolucionar nuestra cotidianidad.

Pasó casi un año, y sintiendo que ya estábamos más que completos en una casa de poco más de 50 metros cuadrados, fue imposible pasar de largo cuando Celeste comenzó a rondar las calles aledañas a nuestro hogar. Al principio solo alimento, y tomémosle foto que seguro está perdida. Sin respuesta de un dueño y con esta pequeñita y temperamental blanca cada vez más delgada y entrada en calor, las puertas se abrieron una vez más para prevenir un embarazo no deseado.

Estuvo aislada en una habitación, cuando su prueba de sida y leucemia también salió negativa (como la del resto de la manada) comenzó a apropiarse de la casa. Pasó el calor, llegó la esterilización, un par de juegos, y sin notarlo fuimos 5 gatos y una humana.

Nuestra cotidianidad

Tener 5 gatos en casa no es muy común, y cuando la gente se entera la reacción es inmediata. Todos con algo de asombro, pero mezclado con diferentes emociones que van ligadas a qué tanta afinidad tenga la persona por las mascotas.

La loca de los gatos ha sido un apelativo común, aunque en este camino animalista sé que estoy en pañales, porque hay unos verdaderos locos de amor que superan por mucho la relación gatos-humanos-espacio.

Después de Celeste, que está a punto de cumplir 5 años conmigo, y de hecho en medio de la aparición de cada uno de los integrantes de mi familia, han llegado muchos otros gatos que con el apoyo de amigos y fundaciones lograron encontrar otros hogares felices.

La llegada de cada felino implicó un nuevo proceso de socialización, una nueva obligación económica, un nuevo ayuno colectivo para la esterilización o castración, y una nueva inquietud para mi sobre si el espacio era suficiente para vivir con 5 gatos.

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Una gran ventaja es que ellos se adaptan con gran facilidad al espacio, y poco a poco uno aprende a acondicionar el espacio para ellos. Mallas de seguridad, unos juguetes, cajas de cartón, repisas, un muro para su gimnasio, una cuna (que solo usan para las siestas) y cualquier articulación de mi cuerpo que les sirva de almohada, han sido suficientes para que esta casa sea su palacio, su lugar seguro y feliz.

Sus gatonalidades

En el día a día Morgan es el amoroso, él los quiere a todos y al que todos quieren. Es también un tanto complicado, no come cualquier galleta, odia que lo peinen y se enoja ante mis ausencias prolongadas; como compensación darle un pastilla es realmente sencillo. Pasa la mayor parte del tiempo acompañado, bien sea jugando o durmiendo con alguno de los otros gatos o echado en mi cuerpo en cualquier lugar que esté.

Congo, Morgan y Greta

Greta es la matrona, vivió mucho tiempo en la calle y a lo mejor por eso parece ser la que más valora cada cosa que tiene. Cuida a su hijo, Congo, 24/7, y no se mete con nadie pero que nadie se meta con ella porque la harán sacar sus garras. Para cortarle las uñas o darle un medicamento se necesitan refuerzos. Con los años se hace más y más amorosa y fue hermoso ver como recobró la confianza en los humanos.

Congo es el gato desordenado y hablador, es el que desordena las camas, se limpia su nalguita en las colchas, y si ve unas llaves, un lapicero o cualquier cosa sobre la barra necesita tirarla al piso. Siempre que digo su nombre o hablo mirándolo, él responde, y sus maullidos son particularmente fuertes cuando se está terminando el cuido. Va donde esté, me llama, camina y mira que vaya tras él para llevarme a la coca y llenarla de nuevo.

Van Gogh, mejor conocido como el negro, es el gato travieso. Su pasatiempo favorito es molestar a Celeste y a Greta, pero sabe hacerlo cuando no lo estoy mirando, tan pronto llego finge que el problema no es con él. Le gusta el agua con sabor a avena en hojuelas, enloquece con el juguito que queda en una granadilla y si se deja algo mal puesto en la cocina, fijo terminará en sus garras. Él atiende y ama las visitas, se les mete al bolso y siempre es el primero en disfrutar los juguetes.

Celeste es la gata más gata. Temperamental, todo es cuando y como ella lo quiera. Cuando llego a casa o en las mañanas al despertar sale corriendo al lavadero porque está obsesionada con el agua que cae directa del grifo. Solo quiere a su humana y a Morgan, cualquier otro que se le acerque se lleva un gruñido aterrador. Está loca por las galletas y las carnitas, tan pronto escucha abrir el cajón comienza su delirio con correteos y maullidos. Ama amasar mi barriga, es mi masajista personal.

Declaración de amor

A hoy, van 34 días donde solo he interactuado con estos 5 personajes, creo que ya me ven como un gato más. Cuando estoy acostada, cualquier lengua áspera llega a lamer mi cara, mano o cualquier lugar donde me haya aplicado cremas; me he descubierto gateando por la casa para jugar con ellos y teniendo serias conversaciones con cada uno.

Cuando me voy a ir a la cama, usualmente ya están uno o dos en posición, basta con subirme para que vayan llegando los demás y si me tardo en acomodarme puedo quedarme sin espacio.

Esta locura solo la podrá entender quien tenga una conexión de este nivel con su mascota. Uno en el fondo sabe que ellos lo entienden, a su manera, pero lo hacen; miran y actúan diferente cuando estás triste, saben si estás enfermo y son seres tan valiosos y especiales que por eso su bienestar se vuelve el tuyo y se transforman en tu familia.

Morgan, Greta, Congo, Van Gogh y Celeste me han hecho mucho más ameno el aislamiento, me han enseñado que no se necesita mucho para ser feliz, es más una cuestión de actitud, y que haga lo que haga ellos estarán ahí para mí, al igual que yo para ellos. Mi amor absoluto e incondicional para estos peluditos y en su nombre amor y respeto por todos los animales del universo.

Carlota y Morgan – Tattoo en proceso (2015)

Nota: Recuerda que tener 1 o 5 gatos en gatos en casa (o cualquier mascota) no se trata solo de caricias y juegos, es también una responsabilidad de tiempo y de dinero que debes considerar antes de adoptar.